Ultimamente he estado leyendo una que otra nota acerca de las presiones ejercidas por empresas transnacionales hacia el gobierno para imponer sus negocios, he notado el hecho de que a estas notas se les considera de ultima importacia, y es que, en circuntancias comunes y rutinarias ¿a qué persona le interesa nuestro patrimonio cultural y territorial?, cada quien está ocupado en lo suyo, encerrado en su mundo y en sus problemas, nadie hace algo por informarse más allá de lo presentado por los medios, un hecho que me parece bastante triste.