A estas alturas, en donde tenemos a nuestra mano muchísimas
maneras de obtener información, en donde nos es muy fácil conocer nuestra
cultura, nuestros problemas sociales, sigue existiendo gente que insiste
insaciablemente en deshacerse de nuestra riqueza natural simplemente por su
maldita ambición, en esta ocasión, trataré el asunto de los ocho detenidos en
Xochicuautla, asunto tratado en el artículo de Sumplemento Ojarasca de La
Jornada.
Las autoridades están empeñadas en la construcción de la
autopista Toluca-Lerma y se ha invadido territorio a pesar de los ordenamientos
judiciales que hay para su protección, y, todo se debe a lo de siempre, se debe
a que es un lugar propicio para desarrollos inmobiliarios e industriales de grandes
empresas. Se vieron involucrados elementos de la secretaría de seguridad
ciudadana, alrededor de 600 y, por encima de la ley, entraron al bosque Otomí
Mexica, los comuneros, les pidieron una justificación legal para las
actividades que comenzaron a realizar, pero estos se negaron a entablar un
diálogo y siguieron con su trabajo de destruir árboles, se formó una valla
humana para evitar que siguieran y después de esto, ocho comuneros fueron
aprehendidos.
Bueno, creo que están tomando el pretexto de hacer una obra
para el bienestar de los ciudadanos para establecer sus propios intereses en
obras en donde se denota su ambición y egoísmo. En el artículo, hay una parte
en donde un entrevistado señala las obras que se pretenden hacer detrás de
esto, una ampliación a Santa Fe, un club de golf, casas habitación, etc. Y yo
me pregunto y exclamo. ¡¿ES EN SERIO?! Maldita gente sin amor, el territorio
que se está invadiendo tiene muchísima historia, muchísima riqueza, ¿Por qué no
se largan a hacer sus proyectos a otro lado? ¿Por qué tiene que ser
necesariamente ahí? Debemos tomar en cuenta el lugar, Xochicuautla, el cual es
un pueblo indígena que tiene una historia que data de antes de la llegada de
los españoles, un lugar en donde hay santuarios sagrados.
Éste bosque Otomí Mexica está protegido, pero… ¿Entonces?
Obviamente la ambición va más allá de la ley, va más allá de todo.
Detrás de todo esto, tristemente, hay acuerdos de amigos,
amigos corruptos, insensibles, ambiciosos, entre el presidente y uno de sus
amiguitos constructores, de esos que casualmente ganan la concesión de muchos proyectos
impulsados por el mismo presidente,
Puede que se les den muchas “facilidades” a los indígenas
para manifestar su descontento, cosas como denuncias, quejas, etc. Pero la ambición
de los empresarios es tan grande que siempre logra cegar a las autoridades para
que les permitan hacer lo que quieran con nuestro territorio. Unos indígenas
pueden poner una demanda, pero, como en este caso, as autoridades simplemente
los ignoran.
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